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No le hicieron caso y aquí estan los resultados.

_MG_3723Una conferencia muy certera sobre  la situación de la Fiesta, analizada desde el punto de vista del profesional veterinario y del aficionado cabal al mismo tiempo. Encontramos en ella frases verdaderamente esclarecedoras  de la situación lastimosa en que vive el toro bravo actualmente y una explicación muy consecuente, que podemos resumir diciendo, que   sin toro bravo la fiesta se deteriora y se hunde y que son los mismos que exigieron  este “cordero de sacrificio” actual en que se ha convertido el toro bravo,  los que deben restituir al toro “fieramente autentico”  para que con su fuerza y bravura y por consiguiente con su peligro de muerte implícita, le de a la Fiesta la importancia que necesita para sobrevivir.

Reproducimos la primera parte de esta conferencia, el resto igualmente interesante lo  pueden leer íntegramente en http://veterinariostaurinos.blogspot.com/

“RETOS DE FUTURO DE LA PRODUCCIÓN DE GANADO DE LIDIA”.
Por D. Antonio Purroy Unanua Catedrático de Producción Animal E.T.S. de Ingenieros Agrónomos Univ. Pública de Navarra

EL MÉRITO DE LOS GANADEROS DE BRAVO

El toro de Lidia actual es la consecuencia de la evolución que ha sufrido el animal primigenio, acorde con los dictámenes emanados de la Fiesta, a lo largo de los siglos. Los ganaderos de bravo han sido los encargados de cumplir las pautas que en cada época les marcaban las personas más influyentes de la Fiesta, los apodados frecuentemente con eufemismo como los “taurinos”, o simplemente la pléyade de aficionados más o menos influyentes dirigidos o no por la crítica especializada.

Se puede afirmar con rotundidad que los ganaderos de bravo son los responsables de que exista el toro de lidia tal y como se concibe en la actualidad, porque han conseguido cambiar y modular durante estos últimos siglos, un toro semisalvaje en el toro “doméstico” que hoy existe. Mediante la selección y la mejora genética han cambiado la fiereza indómita del animal antiguo por la bravura controlada del toro moderno. Este cambio espectacular, aunque haya sido a lo largo de varios cientos de años, solo se puede conseguir con una correcta metodología.

La metodología seguida por los ganaderos para seleccionar sus animales es la más perfecta que se conoce y coincide con las leyes fundamentales de la selección y de la mejora genética del ganado y que se siguen utilizando en Producción Animal. Los ganaderos de bravo han desarrollado sin ellos saberlo y partiendo de la más simple intuición ganadera, dichas leyes, aunque nos se les reconozca el mérito de haberlo hecho.

 La selección del ganado de Lidia tiene además una dificultad añadida, que es la que se corresponde con la selección de un carácter -o de varios- de comportamiento que, al ser subjetivos y difícilmente mensurables, hacen mucho más complicado el avance y el progreso genético.

 Los ganaderos han conseguido mejorar de manera sobresaliente el comportamiento del toro de Lidia, de manera que el animal actual es más bravo y más noble que el antiguo, porque se emplea más y durante más tiempo a lo largo de la lidia. No obstante, por las exigencias de las figuras y de los taurinos influyentes han ido mucho más lejos de lo que debían en la consecución del carácter nobleza, por lo que hoy asistimos a festejos donde la nobleza de los toros es tan acusada que ha desembocado en una grave mansedumbre y una desesperante falta de fuerza. Y ya se sabe que cuando el toro se cae la Fiesta se tambalea.

 EL TORO DE LIDIA ACTUAL

 Como acaba de ser evocado, a lo largo del siglo XX hemos asistido a una dulcificación del temperamento de los toros, que ha sido más acusada en las 3 ó 4 últimas décadas.

 Bien es cierto que el toro de lidia, aunque no lo parezca, es un animal “doméstico”. Y es doméstico porque cumple todas las características de los animales que tienen esta condición: no compiten por la comida, no luchan por la hembra y se les cría en cautividad para beneficio del hombre. ¡Pero que el toro de Lidia sea doméstico no impide que pueda y deba ser bravo!

 Los ganaderos de Lidia tienen la obligación de criar un toro que, además de movilidad y de fuerza, sea bravo y noble. Un animal manso y sin fuerza, que se cae constantemente y al que hay que someter forzosamente a la injuria innecesaria del picador y de las banderillas, no hace sino levantar un sentimiento de crispación primero y, de pena después, en los espectadores ante el sufrimiento injusto de un animal totalmente desvirtuado e indefenso. Los animales verdaderamente bravos, que tienen en su código genético la orden de luchar sin denuedo y que se crecen al castigo y a las dificultades de la lidia, dan la “apariencia” de no sufrir e incluso de disfrutar en los diferentes lances de la prueba; la furia y la rabia deben ser un buen antídoto contra el dolor.

Este es un aspecto muy importante hoy en día, ya que cada vez se instala con más fuerza en los tendidos una mayor sensiblería hacia el sufrimiento de los animales, que engorda poco a poco el sentimiento antitaurino de las gentes. En este mismo sentido, el gran público –el que paga la entrada y llena las plazas- tiene que ver que existe una cierta igualdad de fuerzas entre el torero y el toro, sentir que cualquiera de los dos puede vencer, cualquiera puede morir, para lo cual ante la habilidad y la pericia del hombre se contrapone la fuerza y la agresividad del animal irracional.

 Y no sólo por ello, sino porque el verdadero aficionado demanda el auténtico toro bravo con pujanza y agresividad, que consiga trasladar emoción y riesgo a los tendidos. No hay que olvidar que las faenas cumbres de la historia de la Tauromaquia se han realizado siempre con toros que además de belleza y de arte han propiciado emoción y riesgo. Y que no se diga que si un toro es bravo no puede ser noble o viceversa, porque científicamente se ha demostrado que se puede seleccionar y mejorar en la misma dirección la bravura y la nobleza y, como en el caso anterior, existen muchos toros en la historia que han gozado de la doble condición. Y, aunque no lo parezca, también se ha demostrado científicamente que es más lento avanzar en la mejora del carácter nobleza que en el de bravura.

3 comentarios a No le hicieron caso y aquí estan los resultados.

  • FRANCISCO ESTEBAN

    Totalmente de acuerdo,el toreo si carece de emoción se convierte más en una coreografia de danza que otra cosa, pese a que exista un riesgo indudable,tanto es así que todo el mundo conoce la tragedia del maestro ANTONIO BIENVENIDA.
    El problema de todo esto es que nadie de los que están dentro del círculo(los que viven o malviven)de la fiesta no tienen interes alguno en arreglarlo, el aficionado de otra época ya no está,y el que está ha dejado de ir a la plaza y la televión le aburre,por tanto la gente que va a los toros al no conocer otra cosa… va y punto.
    Desde mi punto de vista, si realmente el TORO fuera de verdad el protagonista de LA FIESTA incluso los ANTI o DETRACTORES de la misma,serian de otra índole,incluso el nº sería muy inferior al actual.
    Desgraciadamente LOS PROTAGONISTAS son los que todos sabemos, y lo peor es que si sigue esto de esta manera y no cambia el rumbo…YO SERÉ UN DETRACTOR MÁS.saludos.

  • Tu nunca seras un detractor Esteba, porque tu has sido torero. Seras un enamorado sufridor como tantos otros y a joderse.

    A lo positivo.
    El mano a mano de Dani Luque con Perera y toros de Fuenteimbro para esta Feria me pone un poco las pilas.

  • FRANCISCO ESTEBAN

    Dios quiera que fuera el principio del cambio esperado, pero no tengo demasiada confianza.Es un buen momento para todo tipo de gestas y las gestas deben empezar por apostar en el TORO INTEGRO.

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