Yo sin embargo si creo que es un arte. Un arte efímero que se desarrolla y acaba en un tiempo predeterminado, y nunca es igual una situación a la otra.
El que sepa lo que es una “performance” en las artes plásticas, musicales y sobre todo escénicas, sabe de lo que hablo, y el que no, que mire los castillos y obras de arte en la arena de la playa.
Pero también creo que hay algo más dentro de la persona humana que hace que el toreo o mejor dicho el toro habite en nuestro interior.
Es el enfrentamiento de la vida y la muerte representada en el toro, donde es el torero, quien haciendo de sacerdote, de una misa voluntaria, se enfrenta a la muerte en nombre de todos nosotros, en el intento, aunque parezca mentira, de hacernos un poquito mejor.
Nosotros los espectadores somos los poderdantes, los que autorizan la misa en unas determinadas condiciones de riesgo, asumido y obligatorio, nosotros somos los ofrendantes, los que pagamos la parte alícuota de la ofrenda, que es el toro, con la compra del boleto, y nosotros damos la absolución o el castigo, en tiempo real, en uno o quizás el único ejercicio de democracia directa que queda en el mundo.
El toro sufre, indudablemente sufre, pero esta ahí precisamente porque nosotros quisimos que existiera, por eso y para eso, ¿esto es crueldad? pues posiblemente lo sea, pero es una crueldad antigua, de muchos siglos, que forma parte de la humanidad y no es precisamente tan cruel como otras muchas que se cometen contra la propia especie. Hipócrates tambien está en la historia de la civilización.
Yo no me siento cruel en absoluto y defiendo el toreo, pero tengo claro al mismo tiempo, que al sistema económico, globalizador, dominante, e uniformante, que nos dirige, no le interesan estas manifestaciones genuinas de individualismo, (porque el toreo es individualidad proyectada desde un individuo hacia todos los presentes) y aún menos, esta forma de ejercer la democracia en esta misa, decidiendo lo bueno o malo tan directamente.
Todo esto, al sistema no le gusta, le va mucho mejor con el fútbol, que son banderías y uniformes.
Paco Díaz



Toco mis palmas por ti, Paco Díaz, porque hago mía estas tus palabras. Enhorabuena por definir con el lápiz lo que el corazón dicta
YA LO DIJO “BELMONTE” BIEN CLARO, Y LO DEFINIÓ COMO EJERCICIO ESPIRITUAL. “ESTO ES DIFÍCIL DE ENTENDER PARA LA MAYORÍA”, UNA MAYORÍA OBJETIVA NUMÉRICAMENTE,QUE LE DA MÁS IMPORTANCIA AL RESULTADO DE LOS PARTIDOS DE FÚTBOL,Y ES CAPAZ DE HACER BARBARIDADES POR UNOS FUTBOLISTAS, QUE SÓLO ESTÁN POR DINERO EN UN EQUIPO U OTRO. POR SUPUESTO ME GUSTA EL FÚTBOL, LO HE PRACTICADO,INCLUSO EN ALGÚN MOMENTO ME HE DEJADO LLEVAR…. LO PEOR DE TODO, TAMBIÉN ME HE SENTIDO RIDÍCULO, PROBABLEMENTE DEBIDO A UNA REFLEXIÓN PROPIA Y NATURAL DE UNA PERSONA NORMAL,CREO YO. PUES POR LO VISTO NO ES ASÍ SEGÚN ESA MAYORÍA.POR LO TANTO ¿ COMO SE LE EXPLICA A TANTA GENTE, EL RAZONAMIENTO DE SEMEJANTE ARTISTA Y GENIO,COMO FUÉ “BELMONTE”?.
ME LIMITO A DECIR QUE ELLOS SE LO PIERDEN,UN SALUDO TORERO PA TO USTEDES.
Me consideraba hasta hace diez años que pise en firme la maestranza de Sevilla, una persona con pocas inquietudes artisticas, o lo que es lo mismo ningunas. El proceso que me ha echo cambiar y saber apreciar el arte del toreo no es otro que el mismo toreo en si. Ayudado por personas mas que cualificadas en la materia, que me rodearon dia tras dia dandome informaciones y consejos taurinos razonables a lo que alli pasaba y yo veia, fuí entendiendo y apasionadome dia tras dia. He conseguido emocionarme al ver un lance, y lo que es mas dificil entender y respetar al mundo del toro. Lo he dicho mas de alguna vez y lo vuelvo a repetir,
me ha dado mas valores humanos que taurinos, que no son pocos, y Paco Diaz ha sido uno de los artifices de esta gesta, de hacer ver a un ciego.
Por eso amigo desde aqui te doy las gracias por haberme echo tocar el cielo, con tus consejos y tu sabiduria, y la guasa que te caracteriza, y a todos los que me ayudaron tambien ha saber entender este maravilloso arte.
Se intuia la calidad del “material”.
Muchas gracias a ti Carlos, por escucharme y aguantarme.
Un abrazo
Paco