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These bulls are made for walking.

Que traducido al lenguaje diario quiere decir  “estos toros están hechos para torearlos en pantuflas”.

Amabilidad sin cuento en el toreo comercial de hoy día,  toros cómodos  de patas y corazón de algodón,  para  toreros con marchamo de artistas unos, y otros  con denominación de origen de solventes y poderosos, da exactamente igual.

La emoción de verdad, la autentica, la que trae  consigo el peligro y obliga al torero a ejercer   la capacidad de jugar con el  y dominarlo, esta emoción brilla por su ausencia en el 95% de los festejos taurinos.

La única emoción relativa, la de los Victorino, a veces,  y la de Miura, como colofón de las ferias, para recuperar un poco la cuota de peligro que por otra parte sería  obligatoria todos los días.

También existe esa otra  emoción, que es  la de crear arte partiendo de arcilla  blanda, obra de arte que tambien es meritoria, no digo que no,  pero un servidor es mas rustico desgraciadamente,  y prefiere el arte ejecutado sobre el duro granito.

Lo decimos de una vez por todas.

Me  gusta mucho más el Toreo ejecutado sobre toros de riñones duros, patas duras, corazón duro, y anatomía simplemente suficiente.

Me  gustan más los toreros con  base de valor y técnica,  y a ser posible, como regalo, algún misterio que decir.

Desgraciadamente  misterios hay pocos y tonterías muchas.

Paco Díaz

6 comentarios a These bulls are made for walking.

  • VARILARGUERO

    Conceptos básicos del toreo: mandar, templar, parar, estética, emoción, riesgo y todo aquello que lo sublime lo convierta en arte.
    Que lejos estamos. Cuanto nos alejamos. Cuanto tonto útil que deja a otros pensar por él. No es esto, no es esto, que dijo el pensador.

  • FRANCISCO ESTEBAN

    Estoy de acuerdo con Utds. Que maravilla de tiempos en los que Toreros tan importantes y artistas despachaban Toros con Casta, Fuertes,Bravos…. y no rehusaban a Ganaderias que hoy por ser algunos “figuritas” no las quieren oir ni nombrar.Figura del Toreo hoy casi no hay, y por esa razón la ganadería brava es hoy lo que es.Los Ganaderos competían por tener los más bravos, hoy compiten por vender un producto que a los de entonces sólo les hubiese servido PA EL MATAERO.

  • adiministrador

    Nos comentaba el otro día Manuel Márquez, que como sabéis fue un gran torero, un gran apoderado, y un gran experto en ganado, donde sus opiniones todavía son vinculantes para muchos ganaderos, y que ahora a sus 80 y pico de años a veces nos deleita con alguna anécdota.
    Decía que el mismísimo Pepe Luís, padre por supuesto, que era un torero artista y un tanto medroso, cada temporada se obligaba a matar la de Miura aquí en Sevilla, para mantener su vitola de Torero y que Manolete mató muchos Miuras en su vida. Contaba que los toreros de antes no se reconocían como tales si no toreaban con ciertas frecuencias corridas duras.
    Que es lo que ha ocurrido ¿Esto que es¿
    Los figuras exigiendo cabras porque de dignidad y amor al oficio tienen bien poco, los empresarios-no aficionados aceptando con todo y todo el mundo a por el dinero sin la mas mínima vergüenza torera.

    Por cierto, y es mi opinión particular, el ultimo torero importante con dignidad de torero para ofrecerse a matar corridas no comerciales, fue José Antonio Campuzano. El no se si estará arrepentido de haberlo hecho, pero lo que es verdad es que ni la prensa “especializada” ni tampoco los aficionados hemos sabido reconocérselo y agradecerle.

    Paco

  • FRANCISCO ESTEBAN

    En primer lugar me descubro ante Manolo Marquez,hombre de una cagoría fuera de lo normal en todos los sentidos, que Dios lo tenga por aquí mucho tiempo.
    En segundo lugar te doy toda la razón, el Maestro Campuzano es un Torero Enorme,que gozó de ser el primer espada del escalafón en alguna que otra temporada,tenía un corte de Torero desde mi punto de vista muy clásico, hondo y poderoso, sobre todo tenía dos cojones, los toros le pegaron fuerte.Un gran Torero.

  • Taurina

    Este artículo de André Viard ilustra perfetamente lo dicho sobre el maestro Campuzano:
    EL ASTRO EN LA SOMBRA
    Esperanza indiscutible de la afición Sevillana en sus inicios, José Antonio Campuzano conoció muchas vicisitudes a lo largo de su carrera. Y su gran desgracia fue sin duda la facilidad insolente con la cual dominaba todos los toros. Lo que lo condujo, casi sin darse cuenta de eso, a no torear más que las corridas duras.
    A veces, justo renunciando a ser lo que verdaderamente se es, es que se llega a hacer carrera en el ruedo. Enarbolando siempre un optimismo comparable sólo con su corrección y cortesía en el trato, José Antonio Campuzano a menudo piensa quizás en lo que habría podido ser su carrera si no hubiera sido el formidable lidiador que se conoce. Pues en sus inicios – porque lo he visto en su época de novillero lo puedo atestiguar – José Antonio Campuzano era un torero artista cuya inspiración encontraba su fuente en el toreo más florido de Sevilla.
    Nueve tardes casi consecutivas, no menos, hizo el paseillo en la Maestranza solo durante el año 1972! El año siguiente tomó allí la alternativa de las manos de Luis Miguel Dominguin y de Paquirri, lo confirmó con su padrino y El Viti el 7 de junio que seguía a la corrida de Beneficencia, luego conoció casi enseguida la depresión inevitable que acecha a todos los jóvenes toreros.
    De este bache profundo volvió a salir sólo algunos años más tarde, en 1982 exactamente, después de una tarde triunfal en La Maestranza que le valió de atravesar la Puerta del Príncipe después de haber cortado delante de las cámaras de televisión tres orejas a los toros de María Luisa. El año siguiente – yo estaba allí – salió en hombros de Las Ventas después de haber cortado las orejas de un sobrero de Felix Hernandez Barrera.
    ¿Que había cambiado en este torero en lo sucesivo más dominador que artista? El estado de ánimo. Pues más que intentar rivalizar en calidad – a lo que habría podido aspirar – con los toreros de su generación que toreaban las corridas “comerciales”, Campuzano ” El Grande “, como se comenzaba a llamarlo, prefiere imponerse por su regularidad, su técnica y su estoque.
    Estas cualidades hicieron de él un torero importante que habría acabado la temporada 1984 a la cabeza si no es por una gravísima cornada recibida en Calahorra, pero ellas fueron también la causa de su declive. Poco a poco, porque era el más capaz, José Antonio se ve anunciado cada vez más a menudo delante de las corridas duras y mucho menos delante de otras. Sin desaparecer por tanto, su sello de torero artista y sevillano se borra detrás de su perfil de lidiador todo terreno.
    A la sombra de las estrellas que iluminaban entonces la tauromaquia (Manzanares, Ortega Cano, Roberto Domínguez, Julio Robles, Paco Ojeda, Emilio Muñoz, Antoñete), hacía el papel de astro sombrío. ¿Error de estrategia? Sin duda. Pues poco a poco, mientras que era el más capaz y no menos artista, Campuzano se encerró en el gueto de las corridas donde las figuras no van. Triunfó allí, pero en todas las épocas aquellos triunfos suenan de otro modo, como si el hecho de combatir con éxito los toros que no quieren otros constituyera un pecado.
    Las heridas, el tiempo que pasa, la indiferencia progresiva de un público siempre ávido de novedades hicieron el resto. Y en 2000, después de solamente dos corridas toreadas se retiró sin ruido, con la elegancia y la cortesía de los que comprendieron desde hace tiempo que cuando lo esencial está dicho no sirve para nada de quedarse en lo superficial de las cosas.
    André Viard

  • adiministrador

    Buen articulo, si señor, coincido en todo con estas opiniones.

    Otra cosa a destacar en la actualidad de José Antonio Capuzano, es que va de humilde y sencillo por la vida, ni un asomo de aquel resentimiento tan tipico en otros de que “la fortuna no fue justa conmigo”, ni el mas minimo asomo. Es en placer de tratarlo y de escucharlo hablar de toros.

    Paco

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