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El diluvio que no cesa

 


Después de lluvias torrenciales infinitas durante  meses, y que aun parecen no terminar, hemos salido al campo para tratar de averiguar en que pueden verse afectados los toros de cara a esta  temporada ya en ciernes.

No es que seamos expertos en el tema pero una opinión con lógica y después de mucho preguntar si podemos tener.

Empezamos por desbrozar  un bulo que anda de boca en boca, y que aunque  no tiene consistencia alguna,  seguro que lo vamos a  oír muy a menudo.

Los toros se caen entre otras cosas porque se les reblandecen las pezuñas.

Esto es incierto, el toro originalmente es un animal de marismas, un animal que le gusta por naturaleza de hundirse en el barro y apoyar la panza en el agua descargando su peso de esa manera, le gusta el fango al toro, le gusta las charcas de agua. No vamos a ir en contra de cientoS de miles de años de la especie, a que ahora se le pongan las uñas como pan mojado. Cuando el toro sale del agua, como usted y como yo, al rato de salir de la bañera, ya tenemos las uñas del dedo gordo en perfectas condiciones.

Lo que si es mas cierto, es que el incordio continuo de la lluvia  les quita un poco de  alegría y por tanto de apetito. Comen algo menos de pienso y aun menos si  este se les moja, si a esto añadimos por otra parte que la  hierba, es una hierba aguanosa, que no está hecha,  porque la falta de sol y calor  impide que madure y coja cuerpo, lo mas seguro es que pierda en lugar de ganar peso. Quiere esto decir que al ganado de las primeras ferias es posible que les falte algo de peso, pero esta es otra cosa que habría que aclarar. Digan lo que digan los veterinarios y guste o no a los públicos, al toro de lidia en este país le sobran entre 50 y 100 kilos de peso… pero eso  ya es otra historia.

Ocurre que  el toro cochinero le gusta a todo el mundo, veterinarios, publico, e incluso a los  toreros, porque saben que el toro gordo es lento y menos peligroso.

Y ya definitivamente  cierto, es  que el animal  se ha movido bastante menos y por lo tanto tendrá  menos músculo y más  calambres y caídas. Dicen que  en las primeras ferias quizás se note un poco, pero en dos semanas de buen tiempo, el toro estará en su ser.

Por lo tanto a esperar el buen tiempo, que haya suerte para todos y que tengamos una temporada de las que hacen historia.

Paco Díaz

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