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VIERNES 1 MAYO

TOROS DE FUENTE YMBRO

ANTONIO FERRERA
SALVADOR VEGA
MATÍAS TEJELA


Tarde calurosa, lleno casi total.
Toros de Fuente Ymbro bien presentados.

Antonio Ferrera, silencio y silencio
Salvador Vega, silencio y silencio
Matías Tejela, palmas y oreja


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Nos pesa la Feria.

A mi y a todos  los que estamos trabajando en ella.
Han sido fechas de desencuentros y guerras encubiertas  entre los responsables de la Feria (gobernantes locales y empresario) y esto ha influido, y mucho,  en el trabajo, y sobre todo en ese ánimo alegre y triunfalista que todas las ferias deben de  tener.

Si contamos, además de la crisis económica, la cantidad de toros, unos malos, otros mal presentados, y otros desperdiciados por las figuras principales de los carteles, (el Cid y Morante) tenemos como resultado esta gran desilusión y yo diría incluso deseos de que esto termine pronto.

Entonar  tambien un mea culpa por esos tres interesantes toros  de Fuente Ymbro que en mi apatía  no he sabido ver y plasmar en las fotos de hoy.

Paco Díaz


CRÓNICA DE ANTONIO GIRÓL

Importante faena de Tejela ante un exigente toro del debutante Gallardo.

Debutaba Ricardo Gallardo en La Maestranza y siempre un debut, y si es de un ganadero bueno y aficionado, es un hecho notable a destacar y por el que alegrarse. Además, era una buena oportunidad de ver en acción a sus toros y de paso, corroborar no sólo su calidad demostrada en muchas plazas sino también comprobar si un poco de viento fresco limpiaba el aire, año tras año, viciado en que la empresa ha convertido los corrales de la plaza.

Y la cosa no ha salido del todo bien.  Ha faltado chispa y lo que es peor: raza. Y van...Ya he perdido la cuenta de las tardes en que he escrito esta palabra tan desalentadora y tan poco taurina. ¡Falta de raza, maldita palabra! Habrá que seguir buscando en la dehesa de bravo porque me niego a pensar que todo está tal y como estamos viendo en este muestrario que es la Feria de Abril. Miedo da pensar la que nos espera en la ya próxima en el tiempo feria de San Isidro...

Decir que una corrida para Sevilla está bien presentada, de cara, hechuras y en definitiva trapío, no debería ser noticia, ni tan siquiera reseña, ya que se supone que para Sevilla ha de venir lo mejor de cada casa como cantaban los Romeros de la Puebla en aquellas sevillanas..."pero lo más escogío vienen a la Maestranza..."

En esto ni un pero. Los siete, porque siete un día más, fueron los que aparecieron por chiqueros tuvieron cara, hechuras y tipo para esta plaza. Lo malo es que no tuvieron, salvo el exigente sobrero que hacía sexto bis, fondo de bravura alguna.

El primero, de nombre Tamboril, y que pasará a los libros de historia por ser el primer Fuenteymbro en lidiarse en esta plaza,  fue lo que se ha dado en llamar hoy día, por la prensa especializada un toro encastado ¿...? Se supone, o al menos así lo aprendí desde chico, que los toros son de casta, o sea, brava. Y eso de encastado a mi me suena, como diría el mediático Papuchi, (QEPD) raro, raro, rarooo. Le tocó en suerte a Ferrera, que dio una nueva lección de facultades físicas en banderillas. El toro era pronto y acometía en la muleta. En las primeras series el de Villafranco le bajó la mano y logró pases meritorios, sobre todo al natural. Sin embargo, el toro, que ya hemos dicho era repetidor, comenzó a quedarse corto e imposibilitó el lucimiento por falta de ligazón. 

El cuarto fue un manso de enciclopedia, que es algo más que un libro, que terminó por atrincherarse en chiqueros. Antes de ese gesto de cobardía había servido de partenaire para que Ferrera volviese a poner a la plaza boca abajo en banderillas. Se vino arriba el torero y tomó la muleta con decisión, lástima que no podamos decir lo mismo de su antagonista, que poco a poco fue buscando el abrigo de la querencia hasta terminar donde ya hemos dicho, en la ignominiosa puerta de chiqueros.

Salvador Vega ha pechado con otros dos toros impropios de la gran fama, y merecida todo sea dicho, que poseen los astados de Gallardo. En su primero, colorao de capa, nada pudo hacer  salvo alargar innecesariamente una faena que terminó con un desarme antes de irse por la espada. Y en el quinto, un animal que de inicio hizo albergar alguna esperanza, tampoco pudo desarrollar faena meritoria ante la mansedumbre de la res que puso en práctica en la muleta un defecto que ya se le veía en los capotes, lanzar un tornillazo al final del viaje. A este "maravilloso" cocktail hay que sumar la poca hambre de triunfo de un torero que no hace mucho tenía hechuras de figura, pero que poco a poco la ha ido dejando incomprensiblemente por el camino...

Cerraba terna Matías Tejela, que a la postre ha hecho lo más destacado. En su primero, un toro muy bien hecho, ha demostrado que posee valor y ganas de volver a reverdecer laureles no tan pretéritos. Precioso el galleo por chicuelinas para dejar al toro en suerte. Duró poco en la franela, pero lo poco que lo hizo dio de sí. Iba largo, con recorrido, y sin protestar en los viajes que fueron sucediéndose sobre la diestra, con lentitud y mano baja. Al cambiar a la zocata el toro se vino abajo, y se rajó, una pena porque de haber mantenido el pulso que llevaba hasta entonces en la embestida la faena hubiese tenido mayor calado. Cerrado sobre las dos rayas, para evitar la ventolera y para aliviar la falta de raza de su oponente volvió Tejela a tomar la muleta con la derecha y firmó algún que otro muletazo de buen corte.  No mató bien y escuchó ovación.

En el sexto, un sobrero del mismo hierro, ofensivo por delante, y muy bien presentado (menos mal que le vimos y no terminó de nuevo en San José del Valle) Tejela estuvo muy torero toda la faena. Le aguantó y sometió pues el animal era exigente y no se dejaba hacer las cosas de forma sencilla y fácil, demostrando porqué muchas figuritas no quieren ni ver en pintura a estos toros,  Tejela lo entendió perfectamente y le dejó en todo momento la muleta puesta para que el fuenteymbro la tomase una y otra vez. Remató con una gran estocada que no hizo más que sumar puntos en la concesión de la oreja que se había ganado por su aplomo y coraje al plantar batalla, y vencer, a un toro que exigía mucho.

Antonio Girol.