Tarde nublada en oscuro con lo peor por venir. Toros de
El Torreón (César Rincón) bien presentados pero sin casta ni clase. Casi lleno total.

Jesulín de Ubrique, silencio y silencio
El Fandi, silencio y silencio
Serafín Marín, algunas palmas en su único toro.




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Jesulín de Ubrique

2

3
El Fandi



4



5

6
Serafín Marín

7


8




9
todos menos uno



10
aguantando el chaparrón


11
la desbandada

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mirando desde el interior

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quinto y último

La tarde era de las cantadas, “son nubes de Carmona”, que es un pueblo un poco en alto cercano a Sevilla, y que es nuestro barómetro local para vaticinar que puede caer “tela marinera”. Y eso fue la que cayó, aunque la corrida no iba de todas formas por ningún buen camino.

Los toros de Cesar Rincón ( El Torreón) no tenían casi nada dentro, por supuesto muchísimo menos que su criador.

Y El Fandi queriendo hacer meritos absurdos, tiene una fuerte discusión con Jesulin de Ubrique, que le aconseja que no toree el quinto y que mire por sus compañeros de cuadrilla que también se juegan la vida y cobran menos que el.

El granizo rompe paraguas, El Fandi que no cede, Jesulin que llama al Delegado Gubernativo para que le apoye, -recordemos que Jesulin es el primer espada, el más veterano, y por lo tanto el director de lidia-.

Al final sale el toro y casi sin entrar al caballo, (los caballos no se sostenían), sin torear y sin banderillas, El Fandi consigue una estocada a la primera y aquí paz después gloria.

Gloria de dos tintos de Extremadura, una Caldereta de Cordero con mi colega Enrique Lozano y cuando terminamos estamos casi secos.