Miércoles 2 de Abril
Toros de Valdefresno
ANTONIO BARRERA
MATÍAS TEJELA
Pedro Gutiérrez "EL CAPEA"



TEMPORADA
2008 SEVILLA

TEMPORADA
2005 SEVILLA

 
FUERA DE ABONO
 

Sevilla. Miércoles, 2 de abril de 2008. 4ª corrida de toros de feria. Casi tres cuartos de plaza en tarde soleada y con cierto viento.
Seis toros de Valdefresno, el segundo devuelto por inválido y sustituido por otro del Conde de la Maza, correctos de presentación, mansos y descastados en grado sumo.
Pesos: 509, 501 (580), 500, 504, 558 y 550 kilos.

Antonio Barrera (Silencio y Ovación y saludos);
Matías Tejela (Palmas y Silencio) y
El Capea (Ovación con saludos y Silencio).

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CRONICA DE SANTI ORTIZ
       


¿QUEDAN MANSOS EN EL CAMPO?

La pregunta es una exageración, pero a Sevilla hasta ahora se los están trayendo todos. Abominable preferia ganadera la que llevamos padecida, sin casi ni un manjar toruno que llevarse a la boca.

La mansada de Valdefresno ha superado el listón negativo de días anteriores, con astados que se han aburrido enseguida de embestir, que han escarbado, que han desparramado la vista y que, cuando se han dejado pegar en los caballos, han salido de naja buscando terrenos libres de enemigos. Y ha sido una lástima, porque hoy hemos podido vislumbrar a dos toreros en franca recuperación: Antonio Barrera y Matías Tejela.

Por orden de méritos es preciso comenzar por el segundo. Tejela es un diestro que irrumpió en el escalafón superior con muchas expectativas y un muy buen concepto del toreo al natural y que, al final, por vaya usted a saber los motivos, se quedó estancado en ese limbo intermedio donde no te alcanza el infierno, pero tampoco se llega a la gloria. Sin embargo, en esta ocasión, me he vuelto a encontrar con el torero sereno, seguro y consciente de la responsabilidad que desea volver por sus fueros. Sobre todo, con el violento y regateador remiendo del conde de la Maza, al que no sólo le ha aguantado las huracanadas embestidas de comienzo, sino que ha toreado al natural con serena apostura consiguiendo alargarle el viaje y hacerle ir por donde no quería. Cierto es que la faena no podía tomar vuelo, pero lo es también que la actitud del torero ha logrado cambiar la opinión que teníamos de él. Con el rebrincado quinto ha vuelto a estar decidido y tragón con la muleta, aunque al final pareció un poco aburrido o decepcionado por los escasos logros obtenidos. De todas formas, voy a romper una lanza de esperanza por su recuperación.

Otro diestro que parece haber emprendido el camino de la recuperación es Antonio Barrera. Castigado y esforzado torero sin suerte, que también estaba atravesando por un desierto inhóspito y desalentador. En su inválido primero, muy protestado por el público, ha dejado ciertos fogonazos de ese temple que trajo de México y que se le había ido agotando entre el genio y las tarascadas de las corridas duras que torea. Me dio la impresión de venir con las pilas recargadas y me lo confirmó en el cuarto –manso de tardo genio, que pudo lastimarlo en la larga cambiada de recibo–, con el que se mostró animoso, corajudo y firme ante los cabezazos descompuestos de la res. Cuando un torero sabe lo que se juega en una feria de la importancia de la de Sevilla y viene con la seriedad y la decisión de Barrera es que ha vuelto a coger el buen camino. Habrá que seguir con interés sus actuaciones para que ratifiquen o refuten lo aquí apuntado.

De El Capea poco voy a decir. Me parece un agravio comparativo que haya conseguido colgar su nombre tres años consecutivos en los carteles de la Feria de Abril sin haber hecho mérito alguno para ello. Su lote también fue manso, pero el más potable de la tarde. En particular su toro primero, que, aunque se aburrió pronto, le brindó una decena de arrancadas para haber dicho algo a los tendidos. Sin embargo, su paso por los ruedos es una concatenación de vulgaridades que viene a echar por tierra ese tópico al que se empeñan en agarrarse algunos. Sí, ese que dice que el toro pone a cada uno en su sitio.

Santi Ortiz