Domingo 6 de Abril
Toros de Parladé

FINITO DE CÓRDOBA
MORANTE DE LA PUEBLA
MIGUEL ANGEL PERERA




TEMPORADA
2008 SEVILLA

TEMPORADA
2005 SEVILLA

 
FUERA DE ABONO
 

Sevilla. Domingo, 6 de abril de 2008. 8ª corrida de toros de feria. Lleno en tarde ventosa que molestó a los toreros.
Seis toros de Parladé, absolutamente descastados y mansos; el primero devuelto por inválido.
Pesos: 589 (545), 540, 585, 587, 579 y 570 kilos.

Finito de Córdoba (Pitos tras aviso y Silencio tras aviso);
Morante de la Puebla (Ovación y saludos tras dos avisos y Palmas) y
Salvador Cortés (Ovación y saludos y Silencio)

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CRONICA DE SANTI ORTIZ
       

AMAPOLAS EN EL PLOMO

Cielo plomizo, tarde plomiza y toros plúmbeos. Corrida pesada y tediosa en virtud, o, mejor dicho, vicio, de los toros de Juan Pedro Domecq. Prácticamente todos han estado en el límite cero de la casta. Apagados, sin fuerzas ni para querer coger los engaños dos veces seguidas con un mínimo celo, sin vibración ni entrega, semejaban toritos de plomo para adornar con ellos un portal de Belén.

Con tal material, los bostezos han tomado por asalto los tendidos y entre el fresquito que hacía y el hastío que venía del ruedo los espectadores no han podido sentirse nada a gusto. Y ha sido una lástima, porque tanto a Morante como a Finito se le ha visto una magnífica disposición para haber ofrecido una buena tarde de toros. De hecho, dos tandas de derechazos preñadas de elegancia, serenidad y cadencia de Finito en el cuarto han llenado de aroma la insípida atmósfera de la tarde. Como de sabor amontillado y añejo ha inundado la plaza el de la Puebla en su primer astado. Desprende este torero un regusto a antigua tauromaquia que cuando se acopla con la dulzura del temple moderno logran hacer fluir el arte del toreo por los poros de la inspiración. Composición musical, lírica, sentida, plena de personalidad y de regusto, que pellizca en sus remates sevillanos y en la pinturería de esas carreritas –Pepe Luis en el recuerdo– que embargan de añoranza a la Giralda. Hoy el duende se ha asomado a la muleta de este Morante antiguo a la vez que novísimo. A veces se ataca y descompone a sabiendas la figura forzando el escorzo de su cuerpo con un barroquismo que llega a ser flamígero, pero, otras, encuentra el debido equilibrio y entonces el fogonazo del toreo de arte inunda de fulgores las pupilas. Para encontrar la torería que desprende este torero hay que remontarse largo trecho en el tiempo. Qué lástima que su solera se haya aguado con la falta de colaboración de sus mortecinos enemigos.

Estos fogonazos de buen toreo han sido las amapolas que han puesto el único cromatismo florecido sobre la grisura de plomo de la tarde, porque, de Salvador Cortés solo cabe decir que se estrelló con un lote imposible, pero que sigue el mismo camino equivocado que emprendiera la pasada temporada. Tiene las cosas lo suficientemente difíciles como para volver a la antigua épica y jugarse de verdad los cuartos a una carta, de lo contrario, va a echar de menos los contratos de la temporada anterior.

Santi Ortiz