Sábado 5 de Abril
Toros de "El Ventorillo"

Julián López "EL JULI"
JOSÉ Mª MANZANARES
MIGUEL ANGEL PERERA



TEMPORADA
2008 SEVILLA

TEMPORADA
2005 SEVILLA

 
FUERA DE ABONO
 

Sevilla. Sábado, 5 de abril de 2008. 7ª corrida de toros de feria. Lleno de “No hay billetes” en tarde bochornosa y sin viento. Seis toros de El Ventorrillo, desiguales de presentación. Segundo y sexto ovacionados en el arrastre y pitados tercero, cuarto y quinto.
Pesos: 610, 550, 509, 565, 540 y 502 kilos.

El Juli (Oreja y Saludos);
José María Manzanares (Oreja y Saludos) y
Miguel Ángel Perera (Gran ovación y saludos tras aviso y Dos orejas) Salió a hombros.

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CRONICA DE SANTI ORTIZ
       

GANÓ EL TOREO


Me cuentan que los antitaurinos se habían manifestado en los aledaños de La Maestranza en las horas previas a la corrida. Y es una lástima que no hubiesen querido seguir manifestándose dentro de la plaza asistiendo a la corrida; porque estoy seguro de que tras verla muchos de ellos iban, cuando menos, a replantearse su postura y a reflexionar sobre lo que es el toreo y lo que esconde en su tuétano.

Esta tarde, los toreros aprovecharon el mínimo resquicio dejado por los toros –uno por coleta– para brindarnos el espectáculo del toreo. Tres estilos distintos, tres concepciones diferentes, pero el mismo afán de triunfo y similar capacidad para elevar la emoción del ARTE DEL TOREO a los tendidos.

Ante los parones, amagos y probaturas del primero, El Juli aunó sinceridad, cabeza y corazón; seguridad y conocimiento, para encarnar un compendio de lo que debe ser una auténtica figura del toreo. Y lo hizo ante un toro que, sin firmeza, no le hubiese pegado ni un pase y sin cabeza, tampoco. Rubricó su meritorio quehacer con una estocada contundente y a sus manos fue a parar la primera oreja de la tarde. Con el cuarto no tuvo opción y sólo cabe reseñar otra magnífica estocada de su rúbrica.

Manzanares enlotó en primer lugar el toro de más clase del encierro hasta que se rajó. Con él consiguió muletazos pleno de empaque y belleza; aunque sin que la faena lograra la debida conjunción. Fueron los suyos muletazos bellísimos en tandas irregulares ante un toro encastado y con transmisión, que en las postrimerías de la faena dio en buscar tablas y “cantar la gallina” de una mansedumbre hasta entonces oculta, ya que fue el que con más bravura y clase embistió a los caballos. Tras una estocada trasera y tendida, de la que el toro tardó en doblar, Manzanares paseó la segunda oreja de una tarde que empezaba a tomar derroteros triunfales. Sin embargo, ahí iba a cambiar el signo de la corrida, pues ninguno de los tres toros siguientes dio opciones a sus matadores, pese a que Perera exprimió a su primero con una demostración de suavidad, seguridad y solvencia que dejó flotando en el ambiente la premonición de que en cuanto le ayudara mínimamente un toro iba a formarle un lío.

Y en el sexto se cumplió el pronóstico. Era éste un castaño bastito, ofensivo por delante y con cierta brusquedad en su embestida que, por obra y arte de Perera, acabó convertido en un toro pastueño, dócil y boyante. ¡Cómo ha estado Perera en este toro! ¡Qué forma de torear! ¡Qué profundidad! ¡Qué hondura! ¡Qué seguridad! ¡Qué arte! La faena ha sido un dechado de virtudes desde su inicio en los medios con los pases cambiados por la espalda hasta los remates ayudados por bajo que prologaron su estoconazo; pero, entre las muchísimas virtudes que contuvo, es obligado resaltar un ramillete de naturales de una pureza, un temple y una belleza sublimes. Tanda cumbre de plaza puesta en pie y monumento al pase natural, que no perdió ritmo en las siguientes ni en el arrimón final que obligó de nuevo al público a levantarse de sus asientos. Dos orejas caras, muy caras, y un aviso a los navegantes de la Fiesta: ¡Ojo con Perera, porque puede hacer saltar la banca del toreo! Vamos, que si los antitaurinos se quedan a la corrida, son ellos los primeros en sacarlo a hombros.

Gracias a los tres matadores y a tres de los toros de El Ventorrillo, de nuevo ganó el toreo y esta vez… ¡por goleada!

Santi Ortiz