TEMPORADA
2010 SEVILLA

TEMPORADA
2005 SEVILLA

Fuera de Abono
 


21 ABRIL MIÉRCOLES

TOROS DE PUERTOY VENTANA SAN LORENZO


ENRIQUE PONCE
MANUEL JESÚS "EL CID"
ALEJANDRO TALAVANTE



La lluvia que no cesa y lleno total.
Toros del Puerto de San Lorenzo, con balcones y ventanas incluidas, grandes su mayoría y un cuarto muy reducido. Mansos pero muy manejable el lote del Cid. El sobrero de Toros de la Plata, un mulo descastado.

Ponce, silencio y silencio
El Cid, silencio y petición con vuelta al ruedo
Talavante, saludos y silencio


1

2

3

4

5

6

7

8


9


10


11

13

14



LAS LÁGRIMAS DE EL CID.

Crónica de Antonio Girol. www.gentetorera.es

Necesitaba El Cid un toro como el quinto. Porque el Cid estaba tan necesitado de probarse como la plaza de comprobar que la pájara del de Salteras es vadeable.  Le va a costar salir porque el socavón es profundo, pero saldrá, y la tarde del 21 de abril y Garlitero de La Ventana del Puerto seguro que harán de muelle en esa escalada.

Comenzó la tarde metida en un terciado sirimiri que a ratos fue lluvia con toda la barba. Enrique Ponce sólo tenía anotada esta fecha en la feria. Ocasión pintiparada para dejar su sello de maestrazgo, más aún después de que El Juli y Manzanares hayan dejado tan alto el listón. Anunciarte una única tarde tiene un riesgo que no es otro que jugarte la feria a una carta. Y eso es lo que le ha pasado a Ponce que ha visto como ha tenido que parar cuatro toros. Con el colorao que hacía primero bis  se le ha visto incómodo. Cumpliendo el trámite, sin tan siquiera esa capacidad técnica que tantas veces le echaron en cara sus contrarios y que tantos réditos le ha facultado en su carrera. Y con el cuarto bis, un sobrero de Toros de la Plata, zancudo, grandullón, con más alzada que un pura sangre inglés, que más que embestir digamos que pasaba por allí, mirando, orientándose, al que sólo le faltó saludar a los de contrabarrera y preguntarles qué tal por La Caseta. Tuvo que irse Ponce a por él al medio de la plaza y le plantó batalla a base de aguantar y en cuanto le sometió y le ganó la pelea, el toro se rajó y pidió  la cuenta. Le costó un calvario acabar con él, llegando a escuchar dos avisos.

Llegó El Cid a la calle Iris y se le vio algo que hasta ese momento no se le había visto en toda la feria: sonreír. Buen augurio. Ya con el burraquito que hacía primero de su lote se le vio con otro aire. El animal, escaso de fuerzas pero codicioso tuvo varias embestidas buenas, con velocidad, a las que Manuel Jesús respondió tirando del toro con excesiva ansiedad lo que le restó vistosidad e importancia.

Faltaba el empujón a su moral que llegó en el quinto. Un toro con motor y recorrido, uno de los toros buenos que ha salido en esta feria. Un animal para reanimar a un alma dolorida.  Las ganas le atropellaron en el inicio con la derecha y cuando se cambió la muleta a la zocata, su mano, se vieron  los mejores pasajes de la faena, con un par de naturales de los El Cid de toda la vida, largos, perdiendo un paso para enganchar a la res y volver a tirar de ella al natural. Con ese toro en otro tiempo El Cid habría reventado la plaza y la feria, hoy le ha servido para reventar otra cosa: el nublado que pendía sobre su cabeza y enjugarlo con las lágrimas que derramó en la vuelta al ruedo. Que así sea.

De la muñeca izquierda de Alejandro Talavante se han visto esta tarde los naturales más puros. Han sido en el tercero, un animal que ha durado un suspiro. Una pena. Porque de haber aguantado dos tandas más, por ese pitón izquierdo, habrían servido para  que Talavante hubiese escrito una nueva página en esta plaza que tanto le espera. Se tuvo que ir a buscarle a tablas y allí lo intentó todo pero el toro ya se había gastado. Y mucha culpa de ello la tiene esa infame cuadrilla que lleva, incapaz de colocar el toro en banderillas con un capotazo, dos a lo sumo. Incomprensible.

En el soso sexto fue un petardo que no dio para más que intentar pasarlo por uno y otro pitón con el fin de probar que no valía ni para estofado con patatas.