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Fuera de Abono
 


24 ABRIL SÁBADO

TOROS DE "TORRESTRELLA"


M. DÍAZ "EL CORDOBÉS"

RIVERA ORDÓÑEZ
DAVID FANDILA "EL FANDI"


Tarde nublada, lleno total

Toros de Torrestrella (encaste J.P. Domecq) bien presentados y un sobrero de Toros de la Plata (encaste J.P. Domecq) bien presentado y mal comportamiento.

El Cordobés, silencio y silencio
Fran Rivera, silencio y silencio
El Fandi, palmas y palmas



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MISCELANIA

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LA HONRADEZ DE EL FANDI.

Crónica de Antonio Girol   www.gentetorera.es

Titulo de esta forma mi crónica en señal de respeto y admiración hacia un torero muchas veces incomprendido y maltratado como es David Fandila Marín.

Tras ver el corridón que el pasado año mandó Alvarito Domecq a Granada me niego a creer que lo que hoy han mandado a Sevilla desde Los Alburejos sea lo mejor que tienen por aquellos pagos. No lo entiendo.

Como no logro entender  que El Fandi insista en ajustarse en estos carteles que no le hacen mérito alguno. Al menos en Sevilla. Si quiere batir récords es normal que toree con sus dos compañeros de hoy por todas las de segunda y hasta las de tercera…
Y ojo, que no quiero que de estas palabras se extraiga una lectura incorrecta, para nada desmerezco a El Cordobés y Rivera, pero el hecho de ir los tres juntos como si La Maestranza fuese La Pañoleta no les beneficia en absoluto. Ni a unos, ni a otros.

La prueba más palpable de cuánto escribo es que las dos faenas de David, sobre todo la del sexto, no han tenido el calado que a buen seguro le hubiesen cantado en otro tipo de cartel.
El Cordobés ha sorteado los dos toros más potables de Torrestrella. Con su primero, que tenía movilidad, aunque adolecía del vicio de llevar la cara a media altura, lo cual impedía meter emoción a la faena, ha estado pulcro. Esa es la palabra exacta. Porque lo ha toreado con ligazón, sin que le tocase las telas pero con tal asepsia que aquello era intrascendente, a pesar del tranquito que tenía el animal.

Con el cuarto ha querido ser el Cordobés populista y aprovechando que el animal se entableró, se fue al sol para encontrar allí el guiño propicio para su tauromaquia. En lugar de armar una faena al hilo de las tablas, a cuyo abrigo el toro embestía bien con la pala del pitón, decidió acortar los viajes. Al final, ni lo uno ni lo otro. Resultado: el silencio maestrante por castigo.

El mayor de los Rivera Ordóñez no ha tenido suerte con su lote. De los seis Torrestrellas de la tarde, le han correspondido los dos menos dispuestos para el lucimiento, más un sobrero de Toros de la Plata, afortunadamente, y para el bien de la fiesta, en las antípodas del mulo con cuernos que tuvo que despachar Ponce hace unos días en este mismo ruedo. A sus dos toros los ha banderilleado de forma más que digna, evidenciando que con los años va cogiéndole el son a ese tercio en el que su difunto padre fue todo un AS.

Su primero fue un marmolillo que se fue apagando conforme avanzaba el trasteo de muleta hasta conseguir aburrir al público y al torero, que sacó algunos pases sueltos de mérito por su limpieza y templanza.

En quinto lugar tuvo que parar a dos reses, el titular de Torrestrella y un sobrero de Toros de la Plata que se dio una impresionante costalada que mermó sus fuerzas. El animal llegó a la muleta acobardado y por más que Francisco intentó encelarlo no quiso pasar aquerenciado en tablas.

El Fandi buscó desde el minuto uno calentar al aterido público que llenaba hasta agotar el papel los tendidos y gradas en una tarde de excelente climatología, algo raro en esta feria que está tocando a su fin.

A su primero lo recibió con una larga en el tercio que metió al público de sol de lleno en la faena. En banderillas llevó a cabo un tercio tan espectacular como en él es habitual; y así llegamos a la muleta, donde lo recibió en los medios dejándoselo llegar desde la lejanía. Pero al momento se vio que el animal apretaba por los adentros, y que llevar el hocico por el albero no era su cualidad principal. Aun así el granadino le supo entender tirando de ese oficio y técnica que posee y le llevó muy tapado para que se tragase algunas series que no dijeron nada.

En el sexto se ha podido ver la profesionalidad de un David que lo ha dado todo ante un toro incierto y que, ya en banderillas, le dio un buen susto echándole los pitones a la cara.  Entendió bien su movilidad y le sacó tandas de muletazos limpias y vibrantes, que sin embargo no pudieron ser por debajo de la pala del pitón lo que les restó emotividad, que no emoción porque el animal apretaba en cada serie exigiendo a El Fandi mucho mando y esfuerzo. De haber acertado a la primera con el acero es muy probable que le hubiesen pedido la oreja, otra cosa es que se la hubiesen concedido.