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Fuera de Abono
 


25 ABRIL DOMINGO
TOROS DE MURUBE

ANTONIO DOMECQ
RUI FERNANDES
ANDY CARTAGENA
SERGIO GALÁN
JOAO MOURA CAETANO
LEONARDO HERNÁNDEZ

Mañana de sol, con nublados que ayudaron a aumentar el bochorno. ¡Qué calor! Lleno, a pesar de la sustitución que permitía devolver el papel.

6 toros de Murube, en tipo, en general descastados. Muy manso y abrigado en tablas el segundo. Quizá el quinto el que más se movió.

Antonio Domecq, palmas y saludo desde el tercio.
Rui Fernandes, silencio.
Andy Cartagena, una oreja.
Sergio Galán, ovación.
Joao Moura Caetano, vuelta tras petición.
Leonardo Hernández, dos orejas y salida a hombros por la Puerta Principal.


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Tradicional de rejones.

Se celebró el tradicional festejo de rejones de la mañana del domingo de Feria, quizá con la duda este año sobre la asistencia de público. Ya había habido lleno en la anterior, quizá con nombres más llamativos para el gran público, y la sustitución de Álvaro Montes permitía el reintegro del importe de las localidades adquiridas. Y se despejaron las dudas; como es tradicional, una gran masa se desplazó desde toda la provincia, quizá incluso de más lejos, para provocar el lleno casi de reventón.

Y entre calores y bochornos, entre sudores y apreturas, entre sol y moscas (por fin) comenzaron a salir al ruedo, uno tras otro, los seis ejemplares de Murube. Bien de presentación, parejita la corrida en esto, pero no en juego, que fue de mansos en general. El peor, el segundo, manso rajado, buscando continuamente el amparo de las tablas o la salida por los chiqueros. El mejor, o al menos el menos malo, el quinto, toro con cierta movilidad y ganas de embestir.

Antonio Domecq abrió plaza con un manso, que sólo permitió un rejón de castigo. Lo provocó mucho para sacarlo de las tablas, lo que en una ocasión llevó a caballo y jinete en volandas contra la barrera, en la misma puerta de toriles. Se lo dejó "crudito" para las banderillas, y vimos el rejoneo clásico que suele desarrollar, dejando con elegancia tres banderillas más otras tres cortas. Pero la suerte suprema es la dematar, tanto a pie como a caballo, y entrar cuatro veces con el rejón de muerte, dejando el último atravasedo, quita el triunfo a cualquiera. Aun así, el público le hizo salir a saludar desde el tercio.

Rui Fernandes, es cierto, se topó con el peor toro del encierro, sin duda alguna. Pero hay cosas que no se justifican de ninguna de las maneras. Había que dejarse llegar mucho al toro para que no se fuera, pero con temple, hombre. No tocando una y otra vez a la montura. Y al propietario del último caballo muerto en rejones en la Maestranza de Sevilla, le tocaron, le chocaron, y le atropellaron demasiadas veces. Ganas se le veía, al César lo que es del César, e hizo todo lo que pudo, y algo más, para sacar lucimiento donde no lo había. Pero al Rey lo que es del Rey, lo que hizo para matar al toro me pareció una falta de respeto a la raza brava, aunque este fuera un manso. Tras un rejón de muerte y un bajonazo, se desmontó, se fue a la cara del toro para descabellar, le quitó la muleta de la cara, y le apoyó el verduguillo en donde pudo, durante cinco o diez segundos que se me hicieron eternos, hasta que el toro, intentando acometer, se suicidó. Y aunque sea portugués, no es la primera vez que viene a España.

Andy Cartagena era uno de los grandes esperados, y se notó ya desde la salida. El público estaba con él, y él lo mantuvo consigo. Gran cuadra, gran manejo de las cabalgaduras, y repertorio variado con toda clase de piruetas, quiebros, carreras a dos pistas... Quizá en el debe, algunos toques a los caballos, y alguna reunión un tanto pasada. Pero espectacular el carrusel de cortas, seguido con un carrusel de adornos y teléfono pasando repetidamente por la cara del toro. Todo prearado, para cortar una oreja tras clavar a la primera el rejón de muerte.

Sergio Galán me sorprendió gratamente. Un toreo serio. Lo que solemos llamar clásico. Con la cabeza serena, preparando al toro para clavar el tiempo necesario, sin impacentarse, siempre controlando todo, montura, toro, terrenos, colocación... Preparó muy bien al astado para el último tercio, haciendo muy bien la suerte. Pero como es una suerte, a la primera no entró, y mató a la segunda. Quiero pensar que fue esto lo que le privó de mayor trofeo que la ovación, porque a la actuación no se me ocurre qué pero ponerle.

Joao Moura Caetano vino a sustiruir al lesionado Álvaro Montes. Este Moura hijo venía con enormes ganas de aprovechar la oportunidad. Grandes carreras para parar al toro y arrancar al público. Espectacular en los encuentros, banderillas provocando de frente, cortas al violín o apurando por las adentros, fueron parte de su actuación. Aunque el rejón de muerte entró a la primera, tuvo que descabellar, tras lo que decidió dar una vuelta al ruedo. Tras ella, el público pitó a la presidencia por no dar una oreja que yo no me di cuenta que se pidiera.

Leonardo Hernández salió al ruedo cuando el calor era máximo, y el cansancio en los espectadores empezaba a hacer mella. Pero a este jinete le da igual. Salió a por todas, y de todas las formas posibles. Que hay que ser espectacular, pues toma carreras con temple exquisito, y toma adornos de todo tipo, que hay que ser clásico, pues toma citar de frente para clavar al estribo o conseguir el embroque para clavar perfecto. Y todo ello con un toro descastado, que llegó a buscar al jinete por encima del caballo. Un regalito. Y claro, con todo esto en el equipaje, va y mata a la primera arriba. Pues dos orejas, y de nuevo triunfador.

Una opinión de: Manuel Artero